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Estabilidad o incertidumbre tras las elecciones

Iñigo Fernández, diputado del Partido Popular en el Parlamento de Cantabria

"No es una broma, sino una amenaza real: o el PP obtiene más votos o PRC, PSOE y Podemos pueden sumar los suyos para formar un gobierno tripartito de izquierdas en el que los más radicales impondrán las condiciones".

 

A medida que se acerca la fecha del 24 de mayo, la idea de que el Partido Popular (PP) ganará las elecciones autonómicas va cobrando fuerza y consistencia. Todo el mundo lo da por hecho. Nadie lo duda. Sin embargo, está por ver con qué fuerza lo hace; con cuántos votos; y con cuántos escaños. ¿Obtendrá la mayoría absoluta? ¿Gobernará mediante acuerdos con otras fuerzas políticas que le den la mayoría, si no la alcanza por sí mismo? ¿Gobernará en solitario, buscando el acuerdo parlamentario en cada proyecto de ley o en cada propuesta que presente para su aprobación? Esto, y no el triunfo electoral, es lo que parece estar en el aire a falta de un mes para la celebración de las elecciones autonómicas.

Muy pocos reparan en que, frente a ese escenario, puede producirse otro muy diferente y de consecuencias de largo alcance para Cantabria: la unión de todos los partidos de izquierda, desde el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) hasta Podemos. La suma de socialistas y regionalistas, en Cantabria dos caras de una misma moneda, difícilmente superará la docena de escaños en el próximo Parlamento, según apuntan todas las encuestas. Por tanto, una coalición de quienes llevan doce años siendo la misma cosa no alcanzaría, ni de largo, para sacar adelante una votación de investidura, en el supuesto de que el PP no alcanzara la mayoría. Pero ¿qué ocurriría si regionalistas y socialistas unen sus escaños a los de Podemos? ¿Formarían un gobierno alternativo?

Es seguro que socialistas y regionalistas sueñan con esa posibilidad, porque de ella depende la propia supervivencia personal de sus dirigentes. Ni siquiera lo ocultan. Según Miguel Ángel Revilla, su partido comparte el 80% del programa electoral con Podemos. Los socialistas, por su parte, se dicen dispuestos a pactar con cualquiera con tal de desalojar al PP del Gobierno de Cantabria. ¿Y Podemos? Enredados en sus disputas internas, los dirigentes de esta formación en Cantabria ni han contemplado públicamente esta posibilidad, ni la han descartado. Pero son muchos los analistas que consideran que, en última instancia, la postura que adopte Podemos dependerá exclusivamente de la estrategia nacional que trace el nuevo partido. En suma, que Podemos hará en Cantabria aquello que digan Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, sobre todo tendiendo en cuenta cómo se las gastan los dirigentes del nuevo partido con aquellos que comenten la osadía de discrepar de sus planteamientos.

La posibilidad de que Podemos pacte con regionalistas y socialistas para desalojar al PP del Gobierno de Cantabria, en el supuesto de que Ignacio Diego no obtenga una mayoría suficiente, no es una broma sino una amenaza real. Y esa amenaza sólo puede disiparse en las urnas. Si el PP suma más escaños que todos ellos, la operación queda abortada. Si no, la consecuencia puede ser un gobierno multipartito de izquierda, en el que además la 'llave' estaría en manos precisamente de los más radicales.

Eso es lo que se vota el 24 de mayo: una coalición de partidos de izquierda y extrema izquierda o un gobierno estable y sólido del Partido Popular. Ni más ni menos. Eso es lo que sucederá, dependiendo que los escaños del nuevo Parlamento caigan de un lado o del otro.

Sobre el nuevo escenario pesan muchos interrogantes. Con Podemos en el Gobierno de Cantabria ¿Llegaran nuevas empresas a Cantabria, como acaban de hacerlo las multinacionales Tubacex o Santander Coated Solutions? ¿Y las que están? ¿Ampliarán su actividade en la región? Con Podemos en el Gobierno de Cantabria ¿sSe captarán más o menos fondos europeos en Bruselas para los ganaderos? ¿Se negociarán mejor o peor las cuotas para los pescadores? ¿Y la Sanidad? ¿Será capaz Podemos de gestionar mejor que el PP la puesta en funcionamiento del nuevo Hospital Marques de Valdecilla, cuyas obras concluyen el próximo 15 de mayo? ¿Y la Educación? ¿Se desarrollara o se paralizará el proceso puesto en marcha para implantar la FP Dual, es decir, la formación profesional de los alumnos en las empresas? ¿Se prorrogarán o se suprimirán los conciertos educativos que afectan a más de una tercera parte de los alumnos de Cantabria? ¿Y el Impuesto de Sucesiones? ¿Los cántabros tendrán que pagar de nuevo por percibir las herencias que reciban de sus parejas o sus progenitores?. Con Podemos en el Gobierno de Cantabria ¿mejorará la interlocución con el Estado para la ejecución de las invasiones en infraestructuras que Cantabria necesita, como las autovías pendientes o la conexión ferroviaria con Madrid, que a final de año recortará en una hora la duración del trayecto entre Santander y la capital de España?

No es una broma, sino una amenaza real: o el PP obtiene más votos o PRC, PSOE y Podemos pueden sumar los suyos para formar un gobierno tripartito de izquierdas en el que los más radicales impondrán las condiciones, por estar en sus manos la 'llave' de la gobernabilidad.

Cantabria ha hecho un esfuerzo notable en estos años y, después de padecer una crisis durísima, por fin encara el proceso de recuperación económica y creación de empleo que tanto se esperaba. ¿Es sensato ponerlo en riesgo con una aventura semejante?. Esta es la pregunta a la que los electores tendrán que responder en sólo un mes: el próximo 24 de mayo.

 

Tribuna de opinión publicada el 24 de abril de 2015 en El Diario Montañés

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